sábado, 17 de enero de 2009


Muchas veces sentimos angustia, el pecho dolorido ante tantas presiones y seguimos caminando, no nos detenemos a llorar: "debes ser fuerte...", "llorar es de los débiles...", "los hombres no lloran...", "llorar es sinónimo de debilidad..." Tantas frases hemos escuchado en nuestra infancia, en nuestra juventud que ante el dolor, la pérdida, las injusticias, el fracaso no nos permitimos llorar y agobiados ante tantas presiones y exigencias en esos pequeños instantes íntimos, "nuestros", nos dejamos llevar y las lágrimas que ahogaban nuestro ser empiezan a brotar...

No te pongas triste ante una despedida. Una despedida es necesaria para volver a reencontrarse. Y un reencuentro, después de un momento o después de toda una vida, es algo inevitable si somos amigos de verdad

No me da miedo mañana, porque he visto ayer y me encanta hoy .

La Cara que Pones



No eres responsable de la cara que tienes, pero si eres responsable de la cara que pones...

Se dice que hace tiempo, en un pequeño y lejano pueblo, había una casa abandonada. Cierto día, un perrito buscando refugio del sol, logró meterse por un agujero de una de las puertas de dicha casa.

El perrito subió lentamente las viejas escaleras de madera.

Al terminar de subirlas se topó con una puerta semi abierta; lentamente se adentró en el cuarto.

Para su sorpresa se dio cuenta que dentro de ese cuarto habían mil perritos más observándolo tan fijamente como él los observaba a ellos.

El perrito comenzó a mover la cola y a levantar sus orejas poco a poco. Los mil perritos hicieron lo mismo.

Posteriormente sonrió y le ladró alegremente a uno de ellos. El perrito se quedó sorprendido al ver que los mil perritos también le sonreían y ladraban alegremente con él.

Cuando el perrito salió del cuarto se quedó pensando para sí mismo: "¡Qué lugar tan agradable! ¡Voy a venir más seguido a visitarlo!"

Tiempo después otro perrito callejero entró al mismo sitio y se encontró entrando al mismo cuarto.

Pero a diferencia del primero, este perrito al ver a los otros mil perritos del cuarto, se sintió amenazado ya que lo estaban mirando de una manera agresiva.

Posteriormente empezó a gruñir; obviamente vio como los mil perritos le gruñían a él. Comenzó a ladrarles ferozmente y los otros mil perritos le ladraron también a él. Cuando este perrito salió del cuarto pensó: "¡Qué lugar tan horrible es éste!

¡Nunca más volveré a entrar aquí!"

En el frente de dicha casa se encontraba un viejo letrero que decía: "La casa de los mil espejos".

Todos los rostros del mundo son espejos... Decide cuál rostro llevarás por dentro y ése será el que mostrarás.

El reflejo de tus gestos y acciones es lo que proyectas ante los demás. Las cosas más bellas del mundo no se ven ni se tocan, sólo se sienten en el corazón.







Te deseo primero que ames,
y que amando, también seas amado.
Y que, de no ser así, seas breve en olvidar
y que después de olvidar, no guardes rencores.

Deseo, pues, que no sea así, pero que si es,
sepas ser sin desesperar.

Te deseo también que tengas amigos,
y que, incluso malos e inconsecuentes
sean valientes y fieles, y que por lo menos
haya uno en quien confiar sin dudar.

Y porque la vida es así,
te deseo también que tengas enemigos.
Ni muchos ni pocos, en la medida exacta,
para que, algunas veces, te cuestiones
tus propias certezas. Y que entre ellos,
haya por lo menos uno que sea justo,
para que no te sientas demasiado seguro.


Te deseo además que seas útil,
más no insustituible.
Y que en los momentos malos,
cuando no quede más nada,
esa utilidad sea suficiente
para mantenerte en pie.


Igualmente, te deseo que seas tolerante,
no con los que se equivocan poco,
porque eso es fácil, sino con los que
se equivocan mucho e irremediablemente,
y que haciendo buen uso de esa tolerancia,
sirvas de ejemplo a otros.


Te deseo que siendo joven
no madures demasiado de prisa,
y que ya maduro, no insistas en rejuvenecer,
y que siendo viejo no te dediques al desespero.
Porque cada edad tiene su placer
y su dolor y es necesario dejar
que fluyan entre nosotros.


Te deseo de paso que seas triste.
No todo el año, sino apenas un día.
Pero que en ese día descubras
que la risa diaria es buena,
que la risa habitual es sosa y
la risa constante es malsana.


Te deseo que descubras,
con urgencia máxima,
por encima y a pesar de todo,
que existen, y que te rodean,
seres oprimidos,
tratados con injusticia y personas infelices.


Te deseo que acaricies un perro,
alimentes a un pájaro
y oigas a un jilguero erguir triunfante su canto matinal,
porque de esta manera,
sentirás bien por nada.


Deseo también que plantes una semilla,
por más minúscula que sea,
y la acompañes en su crecimiento,
para que descubras de cuántas vidas
está hecho un árbol..


Te deseo, además, que tengas dinero,
porque es necesario ser práctico,
Y que por lo menos una vez por año
pongas algo de ese dinero frente a ti y digas:
"Esto es mío”
sólo para que quede claro
quién es el dueño de quién.


Te deseo también
que ninguno de tus afectos muera,
pero que si muere alguno,
puedas llorar sin lamentarte y sufrir
sin sentirte culpable.


Te deseo por fin que,
siendo hombre, tengas una buena mujer,
y que siendo mujer, tengas un buen hombre,
mañana y al día siguiente,
y que cuando estén exhaustos y sonrientes,
hablen sobre amor para recomenzar.


Si todas estas cosas llegaran a pasar,
no tengo más nada que desearte.

Victor Hugo

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«Lo importante no es si pierdes o si ganas; lo importante es que no pierdas las ganas.»

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Cuenta una antigua leyenda que en la Edad Media un hombre muy virtuoso fue injustamente acusado de haber asesinado a una mujer.

En realidad el verdadero autor era una persona muy influyente del reino y por eso desde el primer momento se procuró un chivo expiatorio para encubrir al culpable.

El hombre fue llevado a juicio ya conociendo que tendría escasas o nulas oportunidades de escapar al terrible veredicto… ¡la horca!

El juez, cuidó no obstante de dar todo el aspecto de un juicio justo, por ello dijo al acusado:

- “Conociendo tu fama de hombre justo y devoto del Señor vamos a dejar en
manos de él tu destino. Vamos a escribir en dos papeles separados las
palabras culpable e inocente, tú escogerás y será la mano de Dios la que
decida tu destino.”


Por supuesto el mal funcionario había preparado dos papeles con la misma leyenda ‘CULPABLE’, y la pobre víctima aún sin conocer los detalles, se daba cuenta que el sistema propuesto era una trampa. No había escapatoria. El juez conminó al hombre a tomar uno de los papeles doblados.

Éste respiro profundamente, quedó en silencio unos cuantos segundos con los ojos cerrados y cuando la sala comenzaba ya a impacientarse abrió los ojos, y con una extraña sonrisa hizo su elección, tomó uno de los papeles y llevándolo a su boca… se lo tragó rápidamente.
Sorprendidos e indignados los presentes reprocharon airadamente:

- “¿Pero qué hizo?,¿Y ahora? ¿cómo vamos a saber el veredicto?”

- “Es muy sencillo”- respondió el hombre. “Es cuestión de leer el papel que queda y sabremos lo que decía el que yo elegí”.

Con rezongos y enojo mal disimulado debieron liberar al acusado y jamás volvieron a molestarlo.

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"Volver a empezar, aun no termina el juego
volver a empezar,
que no se apague el fuego queda mucho por andar
Y que mañana será una día nuevo bajo el sol volver a empezar,
volver a intentar, Volver a empezar"
(Alejandro Lerner)


Muchas veces decimos que es mejor hacer "borrón y cuenta nueva" o qué bueno sería poder empezar a escribir las historias desde cero, nuevamente y sin pasado, o que bueno es vivir nuevamente pero sin cometer los mismos errores, ni darle oportunidades a personas que realmente con el tiempo demostraron que no se lo merecían.
Muchas veces añoro esa sensación de empezar de cero y haciendo todo bien, cuidadosamente, detalladamente, con extrema preocupación. Sabiendo que desde el principio todo está hecho a conciencia y correctamente.
Muchas veces me siento deseando esta situación, sobre todo cuando las cosas duelen o vemos que no van por buen camino o no se dieron como realmente hubiéramos querido. Pero simplemente lo pienso, a veces ni dejo que ese deseo invada mi corazón, porque viviría constantemente cuestionándome cada cosa que ha sucedido en mi vida y nunca estaría conforme y siempre estaría intentando empezar de cero, aun ante el más pequeño error. Es bueno vivir la vida que nos toca vivir, no desecharla, no tirarla a la basura porque tiene alguna imperfección o porque algo podría haberse hecho mucho mejor.
Vivir de verdad, es tomar la vida como viene y como está presente entre nosotros, con sus errores, con sus virtudes, tomarla y a partir de ahí seguir caminando.
Esta vida nuestra, que tiene tanto de nuestra experiencia, de nuestra vivencia, de la gente que nos ha rodeado a lo largo de los años, de nuestros amores pasados, de nuestros olvidos, de nuestros recuerdos, nuestra experiencia. Esta vida es tan propia y particular, es tan mía que nadie podría vivirla como yo lo haría. Esta vida fue hecha por mi y para mi, y por ello merece que yo respete sus tiempos y sus caprichos. Nuestra vida, tan "cargada" de sueños y de fracasos, merece ser vivida por su dueña y merece que yo me haga cargo de ella, que me haga responsable de mi vivir, sin importarme cuán beneficio es o no es, semejante situación. Hazte cargo de tu vida y no sueñes con vivir vidas de otros, ni sueñes con vivir tu vida de otro modo, que más que el modo que le has dado a lo largo de tus años. Tu vida es tu construcción y como tal debemos apuntalarla, mejorarla, cambiarla...

Claudia Rio
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No existe amor en paz. Siempre viene acompañado de agonías, éxtasis, alegrías intensas y tristezas profundas. Paulo Coelho

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Las personas cambian cuando se dan cuenta del potencial que tienen para cambiar las cosas. Paulo Coelho