jueves, 22 de enero de 2009


Aunque sea difícil quizás de entender, todos tenemos en nuestra vida, rastros del ayer.
Algunos conservan recuerdos y huellas que les han hecho crecer; otros por el contrario, se sienten vacíos, por todo aquello que han perdido y sufrido, porque el tiempo que pasó se los arrebató, dejando como eco el dolor, que cuenta en silencio lo que se vivió.
Así es el ayer, a veces una cadena que ata y tortura, o tal vez una ilusión que se fue y no regresó; hasta puede llegar a ser esa fuerza y luz que habita en nuestro interior y marca el ritmo de nuestro corazón.
Existe un pasado que en ocasiones parece dormido, pero cuando menos se esperaba, vuelve a remover, quitar o devolver lo que en el alma había escondido; llenándonos de miedo, robándonos lo que con tanto esfuerzo habíamos conseguido o por el contrario trayéndonos de nuevo aquello que alguna vez creímos haber perdido.
Cada instante que vivimos, sin darnos cuenta va quedando atrás y deja de ser hoy, para convertirse en parte de ese ayer que se va y que al parecer nunca volverá. De cada uno depende, hacer que la historia que en nuestra vida escribimos, no se convierta en espinas que torturen en silencio el corazón; es mejor luchar por forjar en cada capítulo que vivimos, un pasado que no nos atormente ni nos haga perder la razón.
No vivamos sintiendo que nuestra existencia se ha convertido en un arrastrar y sobrevivir a lo que en el ayer tuvimos que enfrentar; mucho menos, tener que experimentar angustia y ansiedad, sin saber o quizás sin recordar, de dónde nos viene y cómo la podremos arrancar para que no nos impida vivir tranquilos nuestro presente y construir un futuro en el que veamos nuestros sueños hechos realidad.
¿Cuál es el ayer que llevas contigo? ¿Cómo es el hoy que intentas vivir? ¿Qué sueños del mañana habitan en ti? Si deseas y luchas por lo que quieres, todo lo puedes realizar, así lo que pasó no te encadenará, el tiempo que vivas hará tu corazón vibrar y lo que está por venir te llenará de esperanza y de paz.

Quise una vez y para siempre
-yo la quería desde antaño-
a ésa mujer, en cuyos ojos
bebí mi júbilo y mi daño...

Quise una vez -nunca así quise
ni así querré, como así quiero-
a ésa mujer, en cuyo espíritu
fundí mi espíritu altanero.

Quise una vez y desde nunca
-ya la querré y hasta que muera-
a ésa mujer, en cuya boca
gusté -otoñal- la Primavera.

Quise una vez -nadie así quiso
ni así querrá, que es arduo empeño-
a ésa mujer, en cuyo cálido
regazo en flor ancló mi ensueño.

Quise una vez -jamás la olvide
vivo ni muerto- a ésa mujer,
en cuyo ser de maravilla
remorí para renacer...

Y ésa mujer se llama... Nadie,
nadie lo sepa -Ella sí y yo-.
Cuando yo muera, digas -sólo-
quién amará como él amó?

Leon Greiff


Si no fuera... por los muros que dificultan mi tránsito por la vida... por las piedras que me entorpecen el paso, que me hacen ver el suelo, a veces, tan de cerca... por ese dolor punzante que siento venir de mis huesos ................................-cosas de la edad y del oficio- pensaría que no soy más que un fantasma, una idea en las neuronas de algún alguien... un cuerpo etéreo, soñado una imagen adherida en los recuerdos

Pero ¡No!. ¡soy mucho más!, y los tropiezos sirven para recordarme que aún vivo.

J.L. Dasilva




La vida es un tango...

quien lo canta

es quien lo sufre.

y quien lo baila,

es quien lo disfruta.







Y siguió vagabundeando
con su corazón herido,
entre sueños e ilusiones,
y en quimeras sumergido;
hasta que una madrugada,
mientras estaba entredormido,
una voz muy tierna y dulce,
despertaron sus sentidos.

Lo llamaba por su nombre,
y creyó, que era otro sueño,
esa voz...,la conocía,
desde hacía mucho tiempo;
incesante, le decía,
"soy tu más preciado anhelo;
desde nuestra adolescencia,
soy la dueña de tus versos."

Sorprendido, el vagabundo,
en sus labios sintió un beso,
abrió sus ojos y admirado,
la estrechó entre sus brazos,
y le dijo casi en llanto,
"¡hace tanto que te espero!",
y con voz entrecortada,
se escucharon estos versos."

Vagabundo soy de sueños
y arquitecto de ilusiones,
ha llegado a mi vida
el amor de mis amores;
¡queda tiempo todavía,
retomemos emociones,
te he buscado tantos años,
te he soñado tantas noches!"

"Yo seré como el rocío
en tus noches más ardientes,
aferrado a tu alma,
a tu cuerpo y a tu mente.
Nos embriagaremos juntos,
de ternuras y placeres;
¡¡gritaremos a los vientos,
que este amor, es para siempre!!"




G. Magliarelli




Si supieras que aún en mis sueños,
muchas noches te vuelvo a tener,
y que me amas con el mismo empeño,
con que solías amarme una vez.

Si supieras que cuando despierto,
al verme tan sola, me pongo a llorar;
que cierro mis ojos e intento,
dormirme de nuevo, y volverte a soñar.

Si supieras como es mi jornada,
hurgando recuerdos que supe guardar,
que miro tus fotos gastadas
de tantas caricias y tanto besar.

Si supieras como espero el ocaso,
con ansias locas por verte llegar,
y como le ruego a todos los Santos,
volver a soñarte..., y no despertar.


Guillermo Magliarelli

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